Un subdominio es una cadena de texto que se añade delante del dominio principal (dominio raíz), separada por un punto. Por ejemplo, en "blog.example.com", "blog" es el subdominio. Una vez adquirido un dominio, se pueden crear tantos subdominios como se desee sin coste adicional.
El uso más habitual de los subdominios es la separación funcional de servicios. "www.example.com" para el sitio principal, "blog.example.com" para el blog, "shop.example.com" para la tienda online y "api.example.com" para el endpoint de la API es una distribución típica. Google también emplea esta estrategia: "mail.google.com", "drive.google.com", "docs.google.com".
Desde el punto de vista del SEO, el debate entre subdominios y subdirectorios (example.com/blog/) lleva años abierto. John Mueller, de Google, ha afirmado que "Google puede procesar correctamente ambas opciones", pero en la práctica se considera que los subdirectorios concentran mejor la autoridad de dominio. Para sitios nuevos o de pequeña escala, la opción del subdirectorio suele ser la más segura.
Al configurar un dominio personalizado en un servicio de URL cortas, los subdominios son una elección frecuente. Se crea un subdominio como "link.miempresa.com" o "go.miempresa.com" y se apunta mediante un registro CNAME al servicio de acortamiento. Esto permite aprovechar la fuerza de marca del dominio principal y, al mismo tiempo, disponer de un espacio de nombres exclusivo para las URL cortas.
A nivel técnico, el DNS permite configurar registros independientes para cada subdominio. Es posible usar servidores distintos para el sitio principal y el blog, o asignar CDN diferentes. Esta flexibilidad es la mayor ventaja de los subdominios. Los libros sobre dominios y diseño DNS en Amazon profundizan en estos aspectos.