El abuso de acortadores de URL consiste en aprovechar la característica de "ocultar el destino del enlace" de los servicios de acortamiento para dirigir a los usuarios hacia sitios de phishing, distribución de malware o estafas.
Las principales técnicas de abuso son tres. Primera, el phishing (redirección a páginas de inicio de sesión falsas de bancos o servicios). Segunda, la distribución de malware (redirección a páginas de descarga de virus o ransomware). Tercera, el spam (generación masiva de URL acortadas para difundirlas por redes sociales o correo electrónico).
Los servicios de acortamiento también aplican contramedidas, pero por lo general no se publica qué métodos emplean ni cuánto alcanzan a detectar. En lugar de juzgar la seguridad a partir de suposiciones sobre esos mecanismos, resulta más fiable atenerse a lo que se puede comprobar desde fuera. Entre las medidas visibles para el usuario están las páginas de advertencia que muestran el destino antes de redirigir (splash pages), un canal para denunciar el uso indebido y límites que impiden crear gran cantidad de enlaces en poco tiempo. Que existan esas funciones, sin embargo, no significa que los enlaces emitidos por el servicio sean seguros.
Las medidas por parte de los usuarios también son importantes. Al recibir una URL acortada sospechosa, es útil usar el mecanismo de comprobación del destino que ofrezca el propio servicio (el método varía según el proveedor), comprobar el enlace con servicios de expansión de URL (como CheckShortURL) y verificar si el remitente del mensaje es de confianza.
Al seleccionar un servicio de acortamiento de URL para uso empresarial, la solidez de las funciones de seguridad debe ser un criterio de evaluación importante. Conviene verificar aspectos como el uso de dominio personalizado, la imposición de HTTPS, la retención de registros de acceso y la rapidez con la que se puede desactivar un enlace ya emitido. Los mecanismos de detección no se publican, así que lo que realmente se puede comprobar es en cuánto tiempo se logra detener un enlace problemático.