El link wrapping (envoltorio de enlaces) consiste en sustituir la URL original por una URL de seguimiento (tracking URL) que actúa como intermediaria. Al hacer clic, el servidor de seguimiento registra el evento y redirige al usuario a la URL de destino.
El caso más habitual es el email marketing. Plataformas como Mailchimp o SendGrid sustituyen los enlaces del cuerpo del correo por URLs de seguimiento cuando el seguimiento de clics está activado, una opción que también puede dejarse desactivada. Cuando el destinatario hace clic, primero se registra la interacción en el servidor de la plataforma y después se produce la redirección al destino original.
Un servicio de acortamiento de URL es, en esencia, una forma de link wrapping: envuelve una URL larga en una corta y, durante la redirección, registra datos de acceso. En el marketing de afiliación, se añade el identificador de afiliado a la URL del producto y luego se envuelve con una URL acortada para simplificar el enlace y facilitar el seguimiento de ingresos.
Un aspecto a tener en cuenta es la interacción con los filtros de seguridad del correo electrónico. Las URLs envueltas ocultan el dominio original, lo que puede hacer que el destinatario o el software de seguridad las considere sospechosas. Como lo que se evalúa es el propio dominio que envuelve el enlace, lo habitual es emplear un dominio con historial. Conviene configurar también SPF, DKIM y DMARC, aunque estos acreditan el dominio remitente y no los enlaces del cuerpo, por lo que actúan en un plano distinto.
Desde la perspectiva del SEO, importa si la redirección del wrapping es 301 (permanente) o 302 (temporal). En los enlaces de afiliación suele usarse 302, ya que se prevé cambiar el destino más adelante, mientras que 301 se reserva para los enlaces que deben interpretarse como un traslado permanente.