El marcador (bookmark) es la función del navegador que guarda la URL de las páginas web que te han gustado. Igual que al leer un libro metes un marcapáginas para señalar por dónde vas, aquí dejas puesta la señal de "quiero volver a esta página". También se le llama "favoritos".
Usarlo es de lo más sencillo: basta con pulsar la estrella (☆) de la barra de direcciones o presionar Ctrl + D (Cmd + D en Mac) para añadir la página actual a los marcadores. Los marcadores guardados quedan siempre a mano en la barra o en el menú de marcadores del navegador.
Cuando los marcadores se multiplican, toca organizarlos. Lo básico es crear carpetas y clasificarlos por categorías: por ejemplo, "estudios", "aficiones" y "noticias", repartiendo en ellas las páginas relacionadas. En Chrome y en Safari se ordenan cómodamente arrastrando y soltando.
Guardar URLs cortas en los marcadores pide cierta cautela: si el servicio de acortamiento cierra, el marcador guardado dejará de funcionar. Ocurrió de verdad en 2009, cuando el servicio tr.im anunció un cierre temporal y puso en peligro una gran cantidad de enlaces. Para las páginas que de verdad te importan, lo recomendable es marcar la URL original y no la versión corta.
Con la sincronización de marcadores del navegador puedes compartirlos entre el ordenador y el móvil: basta con iniciar sesión, con la cuenta de Google en Chrome o con iCloud en Safari, para acceder a los mismos marcadores desde cualquier dispositivo.