HTML (HyperText Markup Language) es el lenguaje con el que se construye el esqueleto de las páginas web. Se parece al plano de una casa: igual que el plano ordena "aquí va una pared, aquí una puerta", HTML le indica al navegador "aquí va un encabezado, aquí un párrafo, aquí un enlace".
HTML expresa la estructura de la página mediante unas marcas llamadas "etiquetas": <h1> es un encabezado principal, <p> un párrafo y <a> un enlace. Los enlaces que contienen URLs cortas también se escriben en HTML, con la forma <a href="https://example.com/abc">aquí</a>. El navegador lee esas etiquetas y las convierte en una presentación cómoda para el ojo humano.
Con HTML a solas, la página queda muy sosa. Ahí entran CSS (Cascading Style Sheets), que se encarga del color y de la maquetación, y JavaScript, que aporta el movimiento y la interacción. Siguiendo con el símil de la casa: HTML es la estructura, CSS el acabado interior y exterior, y JavaScript las instalaciones, como la luz o el agua. Ese reparto en 3 papeles sostiene toda la web moderna.
HTML lo ideó Tim Berners-Lee en 1991. Al principio era un mecanismo modesto para unir artículos académicos mediante enlaces, pero el HTML5 actual incorpora funciones avanzadas como la reproducción de vídeo, la geolocalización o el funcionamiento sin conexión. La especificación fue creada originalmente por el W3C (World Wide Web Consortium) y, desde 2019, la mantiene la WHATWG como el HTML Living Standard, que se actualiza de forma continua.
Hasta la redirección de una URL corta puede hacerse con HTML: si se inserta en la página la etiqueta <meta http-equiv="refresh" content="0;url=destino">, el navegador salta automáticamente a la dirección de destino. Aun así, la redirección HTTP en el lado del servidor es más rápida y más ventajosa para el SEO.