Un código QR en color es aquel cuyo primer plano (celdas) o fondo se ha cambiado del clásico blanco y negro a colores corporativos o tonos personalizados. Aunque mejora la estética, la lectura del código depende del contraste entre zonas claras y oscuras, por lo que hay reglas que respetar.
El escáner detecta la diferencia de luminosidad entre el fondo (claro) y las celdas (oscuras) para decodificar los datos. Si la relación de contraste es baja, la lectura falla. Como referencia general, se recomienda mantener un contraste de al menos 4:1 entre primer plano y fondo.
Combinaciones seguras incluyen azul marino sobre blanco, verde oscuro sobre blanco o negro sobre amarillo pastel. Deben evitarse amarillo sobre blanco, celeste sobre blanco y rojo sobre verde (por accesibilidad para personas con daltonismo). El diseño "invertido" (fondo oscuro y celdas claras) es técnicamente posible, pero algunos lectores no lo interpretan correctamente, por lo que no se recomienda.
Usar una URL acortada aumenta la libertad de diseño del código QR en color. Cuanto más corta es la URL, menor es la versión (número de celdas) del código, y cada celda resulta más grande. Celdas más grandes hacen que los bordes de color sean más nítidos, lo que facilita la lectura incluso con colores personalizados.
También es popular colocar un logotipo en el centro del código QR, aprovechando la corrección de errores (nivel H permite recuperar hasta un 30 % de datos perdidos). Si se combinan logotipo y color, conviene fijar el nivel de corrección en H y probar la lectura en varios dispositivos. Puedes encontrar libros relacionados en Amazon.