La accesibilidad de los códigos QR se refiere a las medidas de diseño necesarias para que personas con discapacidad visual, daltonismo, limitaciones motrices o pérdida de agudeza visual por la edad puedan utilizar los códigos QR sin problemas.
Dado que los códigos QR son una tecnología esencialmente visual, garantizar su accesibilidad requiere un esfuerzo deliberado. La medida más básica consiste en colocar junto al código QR la misma URL de destino en formato de texto. Un lector de pantalla no puede interpretar la imagen del código QR en sí, por lo que la presencia de una URL escrita junto al código determina si el destino resulta accesible. Si se utiliza una URL acortada, la introducción manual también resulta sencilla.
La consideración del daltonismo es igualmente importante. Aproximadamente el 5 % de los hombres japoneses (unos 3 millones de personas) presentan alguna variante de daltonismo. Si se colorea un código QR, deben evitarse las combinaciones de rojo y verde, y asegurarse de que el diseño sea legible por contraste de luminosidad. El 4.5:1 de WCAG 2.1 corresponde al criterio para texto (1.4.3); a los gráficos no textuales como un código QR les corresponde el 1.4.11, con 3:1, aunque apuntar a 4.5:1 deja margen para el escaneo.
El tamaño del código QR también es un factor clave de accesibilidad. Las personas mayores o con baja visión pueden tener dificultades para apuntar la cámara del smartphone con precisión. El tamaño necesario varía según la distancia de lectura y la cámara, pero en materiales impresos unos 3 cm por lado sirven como referencia práctica, junto con un margen suficiente (zona de silencio).
Cuando se incluye una imagen de código QR en una página web, es imprescindible añadir un atributo alt descriptivo, como "Código QR con enlace a la página de registro", y colocar debajo un enlace de texto al mismo destino. En materiales impresos, la mejor práctica es escribir la URL acortada en un tamaño de fuente legible junto al código QR, ofreciendo así una vía de acceso alternativa.