La historia de las URLs cortas empieza en 2002, cuando Kevin Gilbertson lanzó TinyURL. Por entonces, pegar una URL larga en un foro o en un correo solía romper el enlace en el salto de línea. Gilbertson lo resolvió con una idea muy simple, convertir las URLs largas en cortas mediante una redirección, y TinyURL se convirtió en poco tiempo en una herramienta estándar de internet.
El gran punto de inflexión llegó con el lanzamiento de Twitter en 2006: su límite de 140 caracteres disparó la demanda. En 2008, Bit.ly convirtió las URLs cortas en herramientas de marketing al añadir el seguimiento de clics. Google lanzó goo.gl en 2009, pero anunció su cierre en 2018, prueba de que ni siquiera un gigante tecnológico garantiza la permanencia.
El mundo de las URLs cortas en cifras impresiona: Bitly ha generado más de 60.000 millones de URLs cortas, que reciben alrededor de 10.000 millones de clics al mes.
Entre las curiosidades, existen dominios de un solo carácter, los más cortos posibles. Y en cuanto a la vida útil de los enlaces, un estudio de 2014 mostró que cerca del 61% de las URLs cortas deja de funcionar en un plazo de 2 años, un fenómeno bautizado como "decadencia digital".
De cara al futuro, los códigos QR están ampliando el papel de las URLs cortas, y ya hay experimentos de URLs cortas descentralizadas sobre blockchain.