Las URLs cortas son herramientas muy prácticas, pero esa misma facilidad de uso provoca de vez en cuando problemas inesperados. De la anécdota graciosa al conflicto internacional, la lista de incidentes con URLs cortas es larga.
Empecemos por el problema de las URLs generadas al azar que forman palabras inoportunas. Con cadenas aleatorias de 6 caracteres, tarde o temprano alguna coincide con una palabra malsonante. A una gran empresa le ocurrió exactamente eso: la URL de su campaña oficial coincidía con una palabra muy grosera en inglés.
El incidente del dominio libio puso de relieve los riesgos geopolíticos. Muchos servicios habían adoptado el TLD `.ly` de Libia, y en 2010 la autoridad de dominios del país confiscó `vb.ly` por enlazar a contenido que violaba la ley islámica.
Las administraciones públicas tampoco se libran. En 2013, una agencia federal estadounidense incluyó en una nota de prensa una URL corta que, por un error de configuración, llevaba a un blog personal que no tenía nada que ver.
Los cierres de servicios que provocan la muerte masiva de enlaces son los incidentes de mayor calado histórico. En 2009, tr.im anunció su cierre repentino, y el cierre de goo.gl demostró que ni los gigantes tecnológicos garantizan la permanencia. La lección es clara: para los enlaces importantes, siempre conviene usar un dominio propio.