Pegar la URL de Instagram o de Spotify en el perfil de una app de citas: ese gesto tan trivial ha transformado la cultura romántica actual. En las apps de citas, la URL es a la vez una herramienta para expresarse y una manera de acreditar que uno es de fiar.
Cuando Tinder arrancó en 2012 no existía la opción de poner enlaces externos en el perfil, pero los usuarios empezaron a escribir a mano la URL de su Instagram en la presentación: si la foto de perfil no basta para contar quién eres, tu Instagram enseña tu día a día y tus aficiones. La costumbre se extendió tan deprisa que en 2015 Tinder incorporó la integración oficial con Instagram; hoy, en torno al 40% de sus usuarios enlaza su cuenta en el perfil. Bumble, por su parte, añadió la integración con Spotify para poder mostrar en el perfil la URL de la playlist favorita, pensada para quienes buscan a alguien con gustos musicales afines.
Pero la relación entre las apps de citas y las URLs tiene su cara oscura. La mayoría de las apps limita o prohíbe el envío de URLs en el chat, sobre todo para frenar las estafas románticas, las que explotan los sentimientos. El estafador se gana la confianza de la persona que ha conocido en la app y después le envía la URL de un sitio de phishing o de una web fraudulenta con pretextos como "ganemos dinero juntos en esta plataforma de inversión" o "verifica aquí tu identidad". Según el recuento de la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. (FTC), en 2022 unas 70.000 personas denunciaron estafas románticas, con unas pérdidas declaradas de unos 1.300 millones de dólares solo en Estados Unidos.
Las URLs cortas están especialmente vigiladas en este terreno. Las grandes apps como Tinder, Bumble o Hinge bloquean automáticamente los enlaces cortos enviados por chat o muestran una advertencia, porque al ocultar el destino se prestan como ninguna otra dirección a conducir hacia sitios de estafa o de distribución de malware. El reverso es que la restricción también estorba los usos legítimos: cuando quieres compartir un artículo interesante o mandar la URL del restaurante al que os apetece ir, resulta incómodo que el enlace corto quede bloqueado.
Lo más llamativo de la cultura de las URLs en las apps de citas es la expansión fulgurante de Linktree, el servicio que reúne en 1 sola página las URLs de varias redes sociales y sitios web: con 1 única dirección del tipo `linktr.ee/usuario` queda representada toda tu presencia online. Puesta en el perfil de una app de citas, esa URL condensa en 1 solo enlace tu Instagram, Twitter, TikTok, blog o portfolio. Linktree superó los 50 millones de usuarios en 2023, y se dice que una parte de ese crecimiento se debe precisamente a la cultura de las apps de citas. También en el amor, la URL sigue evolucionando como manera de contar quién eres.