En internet hay zonas a las que no se puede llegar con los motores de búsqueda normales. Alrededor de estas zonas, llamadas "deep web" o "dark web", circulan diversas leyendas urbanas. Entre ellas también hay historias que nacieron de malentendidos sobre cómo funcionan las URLs y los dominios.
Primero, aclaremos los términos. La "deep web" se refiere en general a las páginas web que no están indexadas por motores de búsqueda como Google. Las páginas a las que se accede tras iniciar sesión en un sitio de miembros y las páginas de resultados de búsqueda de una base de datos también forman parte de la deep web. Por otro lado, la "dark web" se refiere a los sitios web de redes a los que no se puede acceder sin un software especial, como el navegador Tor. Los sitios de la dark web usan un dominio especial llamado `.onion`.
Existe una leyenda urbana llamada "la habitación roja". Es el rumor de que, al acceder a una URL concreta, se transmiten en tiempo real imágenes atroces. Desde el punto de vista técnico, la transmisión de vídeo en tiempo real en la red Tor presenta dificultades por la velocidad de la comunicación, por lo que esta leyenda urbana es dudosa.
También existe la leyenda urbana de "la web Mariana". Es la historia de que internet tiene capas y de que en la más profunda, la "web Mariana" (nombre tomado de la fosa de las Marianas), están los máximos secretos de los gobiernos y pruebas de fenómenos paranormales. Es una invención sin fundamento. En los protocolos de internet no existe ninguna regla sobre una capa más profunda de ese tipo. Una URL indica una ubicación en un servidor, y no hay capas de profundidad como las que cuenta la leyenda.
Por otro lado, en la dark web sí existen mercados en los que se realizan transacciones ilegales. En 2013, el FBI cerró un sitio de comercio de drogas ilegales que funcionaba con un dominio `.onion`. No obstante, en la dark web también hay servicios legales que usan periodistas y activistas que dan importancia a la privacidad. Conocer el mecanismo técnico de las URLs sirve como pista para distinguir entre las leyendas urbanas y la realidad.