Un servidor es un ordenador que proporciona datos o servicios en respuesta a las peticiones de otros ordenadores. En el símil de un restaurante, el cliente (el navegador) hace el pedido (la petición) y la cocina (el servidor) prepara el plato (los datos) y lo sirve a la mesa.
Hay servidores de varios tipos. El servidor web entrega los datos de las páginas, como el HTML y las imágenes; el servidor de correo procesa el envío y la recepción de los emails; el servidor DNS convierte los nombres de dominio (por ejemplo, google.com) en direcciones IP, ejerciendo de "guía telefónica de internet"; y el servidor de bases de datos almacena y busca grandes volúmenes de información.
El servidor físico es un hardware especializado, distinto del ordenador doméstico. Como debe funcionar las 24 horas los 365 días del año, se le exige una fiabilidad muy alta: refrigeración dedicada, alimentación eléctrica redundante y otras salvaguardas. Los servidores de las grandes empresas se instalan en recintos especializados llamados "centros de datos", operados bajo una seguridad estricta y un control ambiental minucioso.
En los últimos años se ha impuesto el servidor en la nube. Con servicios como AWS, Google Cloud o Microsoft Azure se pueden usar las funciones de un servidor a través de internet sin necesidad de montar una máquina física propia, pagando solo por lo que se usa y cuando se usa, lo que mantiene los costes a raya.
Los servicios de URLs cortas también viven en servidores. Cuando haces clic en una URL corta, la petición llega primero al servidor del acortador, que busca la URL original en su base de datos y devuelve al navegador la instrucción de redirección. Todo el trámite se completa normalmente en menos de 50 milisegundos.