La canonicalización de URL es una técnica que consolida en una URL representativa las distintas variaciones de URL que existen para un mismo contenido y concentra así la evaluación de los motores de búsqueda. Hay casos en que URLs técnicamente distintas apuntan a la misma página, como la presencia o ausencia de www, la barra final, el orden de los parámetros de consulta o la diferencia entre HTTP y HTTPS. Si se dejan así, existe el riesgo de que los motores de búsqueda consideren el contenido como duplicado y su evaluación se disperse.
Hay tres medios representativos de canonicalización. El primero es declarar la URL canónica con la etiqueta rel="canonical", el segundo es redirigir de forma permanente las URLs no canónicas a la URL canónica con una redirección 301 y el tercero es registrar solo las URLs canónicas en el sitemap. En la canonicalización de parámetros, se considera canónica la URL sin los parámetros de seguimiento (utm_source, etc.), y las URLs con parámetros hacen referencia a ella mediante la etiqueta canonical.
La relación entre las URLs cortas y la canonicalización es importante. Una URL corta no es en sí misma una URL canónica y funciona únicamente como origen de la redirección. La documentación de Google explica que las redirecciones permanentes se usan como señal para considerar el destino como la URL canónica, y en el caso de una redirección permanente no se prevé que la propia URL corta aparezca en los resultados de búsqueda.
Como punto práctico, si un acortador de URL usa redirecciones 302 (temporales), según la documentación de Google, las redirecciones temporales no se usan como señal para considerar el destino como la URL canónica. Si das prioridad al SEO, lo prudente es comprobar de antemano qué redirección devuelve el servicio que utilizas. Además, crear varias URLs cortas para una misma página dispersa el análisis de accesos, por lo que conviene respetar el principio de una URL corta por página.