El mercado del marketing de influencers crece a gran velocidad, y la precisión de la medición se ha convertido en el factor que decide el retorno de la inversión. Según una encuesta de CyberAgent, el mercado japonés alcanzó los 86.000 millones de yenes. Sin embargo, el informe de Influencer Marketing Hub revela que el 67% de los profesionales del marketing no consigue medir con precisión el ROI de cada influencer. La causa principal: un seguimiento insuficiente de los enlaces que estos publican.
La base de toda medición es emitir una URL corta única por influencer. Asignar URLs individuales como `tan.be/inf-tanaka` permite saber con exactitud cuánto tráfico y cuántas conversiones generó cada persona. Si un influencer publica en varias plataformas, conviene emitir una URL específica por plataforma.
Integrar el modelo de retribución con los datos de las URLs cortas es la clave para construir relaciones comerciales justas. En los modelos por resultados o por clics, los datos de la URL corta sirven de base para calcular la compensación. UUUM comunicó que, tras implantar un sistema de datos compartidos, la participación activa de los creadores aumentó un 28%.
Prevenir el fraude de clics es uno de los retos más serios. Conviene montar sistemas de detección que vigilen los clics masivos desde una misma IP, los user agents vacíos o de bots, los tiempos de permanencia nulos y los patrones geográficos incoherentes. El informe de CHEQ sitúa el tráfico fraudulento en un 15,7% de media.
Errores típicos que hay que evitar: repartir la misma URL a todos los influencers, incluir nombres reales en los slugs personalizados, abandonar las URLs al terminar la campaña y descuidar la normativa sobre publicidad encubierta.