La Super Bowl es el programa de mayor audiencia de la televisión estadounidense. La Super Bowl LVIII de 2024 reunió a unos 123,4 millones de espectadores, y un espacio publicitario de 30 segundos cuesta alrededor de 7 millones de dólares. Decidir si en esos 30 segundos aparece o no una URL es, literalmente, una decisión millonaria para el anunciante.
La historia de las URLs en los anuncios de la Super Bowl va de la mano de la expansión de internet. En plena burbuja puntocom, a finales de la década de 1990, cerca del 70% de los anuncios de la Super Bowl mostraba una URL. La edición de 2000 fue bautizada como la "Super Bowl puntocom": 17 empresas del sector compraron espacios, y aquel año dejó piezas para la historia de la publicidad, del calcetín parlante de Pets.com al anuncio de E-Trade sobre "malgastar el dinero". Pero la mayoría de esas empresas se esfumó con el estallido de la burbuja, y buena parte de las URLs que salieron en pantalla hoy no responde. Que la URL de un anuncio de 2 millones de dólares por 30 segundos acabe rota unos años después es un final de lo más irónico.
Con la llegada de la década de 2010, las URLs empezaron a desaparecer a toda velocidad de los anuncios de la Super Bowl, sustituidas por los hashtags y las palabras de búsqueda. En la edición de 2012, solo un 25% de los anunciantes mostró una URL; el mensaje dominante pasó a ser "busca #loquesea" o "búscanos con tal palabra". Detrás del cambio está el smartphone: se generalizó el hábito de la "segunda pantalla", ver la televisión con el móvil en la mano, y el público descubrió que teclear una palabra en el buscador es mucho más fácil que copiar a mano una URL vista en un anuncio.
Y en 2022 llegó el momento que cambió la historia de los anuncios de la Super Bowl. Coinbase, la plataforma de criptomonedas, emitió un espacio de 60 segundos en el que solo se veía un código QR rebotando por la pantalla sobre fondo negro, al estilo del salvapantallas de los reproductores de DVD. Quien lo escaneaba llegaba a una página promocional que regalaba 15 dólares en bitcoin a los nuevos usuarios. El resultado fue apoteósico: la avalancha de visitas tras la emisión llegó a tumbar temporalmente la aplicación de Coinbase. Aquel anuncio quedó grabado en la historia publicitaria como el momento en que el código QR sustituyó por completo a la URL en la Super Bowl.
En la televisión japonesa se ha vivido la misma evolución. Hasta la primera mitad de la década de 2010, la fórmula clásica era leer en voz alta "más información en tal.jp"; hoy domina el "búscanos con esta palabra". Y desde la década de 2020 se multiplican los anuncios que muestran un código QR en pantalla: en el festival de fin de año Kohaku de la NHK, el público vota escaneando con el móvil el código QR que aparece en la emisión. La forma de mostrar una URL sigue buscando, dentro de los segundos y los píxeles contados de un anuncio de televisión, su encaje perfecto.