¿Se puede navegar por sitios web desde Marte? La respuesta es que en teoría sí, pero en la práctica no. La distancia entre la Tierra y Marte oscila entre unos 55 millones de km en el momento de máxima aproximación y unos 400 millones de km en el más alejado. Incluso viajando a la velocidad de la luz, la señal tarda entre 3 y 22 minutos en un solo sentido: desde que un usuario marciano hace clic en un enlace hasta que ve la página pasarían, como mínimo, 6 minutos, y hasta 44 en el peor de los casos.
Ese retraso es letal para los protocolos actuales de internet (TCP/IP). TCP se basa en "handshakes", apretones de manos que confirman cada envío y cada recepción. Mostrar 1 sola página web exige varias idas y vueltas: la resolución DNS, el establecimiento de la conexión TCP, el handshake TLS y la petición y respuesta HTTP. En la Tierra, todos esos viajes se completan en milisegundos; en la comunicación con Marte, cada ida y vuelta llevaría de 6 a 44 minutos. Cargar una página sencilla saldría, según las cuentas, por varias horas.
Para atacar el problema, la NASA desarrolla el protocolo de "redes tolerantes al retardo" (DTN, Delay-Tolerant Networking). El DTN está diseñado dando por hecho los retrasos y las interrupciones: agrupa los datos en unidades llamadas "bundles" que los nodos intermedios almacenan temporalmente y reenvían hasta el destino final. En 2008, la NASA probó con éxito el DTN entre la Estación Espacial Internacional (ISS) y tierra, demostrando que la comunicación de tipo internet en el espacio es viable.
Si la humanidad llegara a asentarse en Marte, haría falta un "internet marciano". Como navegar en tiempo real por las webs terrestres sería irrealizable, la opción con más posibilidades consiste en instalar servidores locales en Marte y sincronizar periódicamente una caché (una copia) de los sitios web de la Tierra, un planteamiento muy cercano a los "sitios espejo" que en los albores de internet daban servicio a las regiones con poco ancho de banda. Los usuarios marcianos navegarían por una web terrestre con unas horas de antigüedad.
Las URLs cortas también podrían tener su papel en el internet marciano. El ancho de banda entre los dos planetas sería tan escaso que reducir el volumen de datos se convertiría en la máxima prioridad, y convertir URLs largas en cortas contribuye exactamente a eso. Además, un acortador pensado para la red local marciana tendría que funcionar de manera autónoma en servidores de Marte, sin depender de los servicios de la Tierra. Puede que algún día nazca un dominio de acortamiento exclusivo del planeta rojo, algo así como "mars.link". La URL es una infraestructura terrestre, pero cuando la humanidad dé el salto al espacio, el concepto de URL viajará con ella.