En la industria tecnológica abundan, hasta extremos sorprendentes, los servicios bautizados con nombres de animales o con palabras que los evocan, y los acortadores de URLs no son ninguna excepción: Owly (búho), Bitly (bit, "un poquito", más ly), Rebrandly (rebrand más ly). Rascar en el origen de estos nombres es asomarse al lado más entretenido de la cultura del naming tecnológico.
Ow.ly, el acortador de URLs de Hootsuite, debe su nombre al búho (owl). El logotipo de Hootsuite también es un búho, y la marca traslada a su acortador esa imagen de "sabio como un búho, capaz de ver incluso de noche". El búho es un símbolo de sabiduría muy asentado en la cultura occidental, y el guiño casa a la perfección con la función de una URL corta: ver lo que hay al otro lado del enlace. Por cierto, el propio nombre Hootsuite es un juego de palabras entre "hoot", el ululato del búho, y "suite", el conjunto de programas.
El nombre de Bitly combina la palabra inglesa "bit" (un poco) con `.ly`, el dominio de país de Libia: la función de "acortar un poco (bit) las URLs" expresada en el propio nombre de dominio, un hallazgo de naming difícil de superar. Peter Stern, cofundador de Bitly, contó en una entrevista que buscaban "un nombre cuyo dominio fuera ya la descripción del servicio". Es un caso poco común en el que la adquisición del dominio `.ly` influyó directamente en la elección del nombre.
Si se mira el sector tecnológico en conjunto, los servicios con nombre animal no se acaban nunca: Firefox (el panda rojo), Thunderbird, Python (la serpiente pitón), Apache (por el pueblo apache, con su pluma en el logo), Docker (estibador de puerto, pero con una ballena por logo), GitHub (el Octocat, mezcla de pulpo y gato), Linux (el pingüino Tux). El cariño del sector por los animales se resume en 3 razones: cercanía, facilidad de recuerdo y comodidad para diseñar el logotipo. Dar una mascota animal a un servicio técnico abstracto acorta la distancia psicológica con el usuario y ayuda a que la marca se quede grabada.
El naming de los acortadores presenta además otro patrón característico: la fórmula "verbo + ly". Rebrandly (rebrand), Shortly (short), Sniply (snip): la función del servicio condensada en un verbo y rematada con el sufijo del dominio `.ly`. Detrás de esta moda está el éxito de Bitly: su triunfo con el dominio `.ly` convirtió los nombres acabados en "ly" en el formato estándar del gremio. La moda, eso sí, encareció los dominios `.ly`, y hoy los más cortos se cotizan entre varios miles y decenas de miles de dólares. Que una moda en los nombres de servicios acabe moviendo los precios del mercado de dominios es una de esas reacciones en cadena que hacen fascinante la economía de internet. Un nombre no es una simple etiqueta, sino un activo que decide la primera impresión de la marca; basta con repasar los nombres de los acortadores para entrever la cultura y el ingenio del marketing tecnológico.