Los servicios de internet esconden a veces "huevos de Pascua": sorpresas que los desarrolladores dejan ocultas para quien sepa buscarlas. Al teclear "do a barrel roll" en Google la pantalla da una vuelta completa, y si se escribe "awesome" mientras se reproduce un vídeo de YouTube la barra de progreso se ilumina con los colores del arcoíris. Los acortadores de URLs, pese a su apariencia puramente utilitaria, también guardan los suyos.
Bitly mantiene una lista de "slugs reservados". Normalmente cualquier usuario puede elegir un slug personalizado a su gusto, pero ciertas cadenas están bloqueadas por el sistema: además de filtrar palabras inapropiadas, el equipo de Bitly se guardó algunas por pura diversión. Quien visita `bit.ly/bitly` acaba redirigido al sitio oficial de Bitly; no es un enlace creado por un usuario, sino un slug que la empresa reservó para sí misma. De hecho, muchos acortadores reservan el slug con su propio nombre para redirigir a su página principal.
La versión inicial de TinyURL ofrecía una opción de página de vista previa: al entrar en `preview.tinyurl.com/{slug}` se mostraba la URL de destino, de modo que el usuario podía comprobar adónde llevaba el enlace antes de hacer clic. La función existía desde el lanzamiento del servicio en 2002 y fue una de las primeras respuestas a los problemas de seguridad de las URLs cortas, aunque pocos recuerdan que TinyURL fue la pionera de este concepto.
Usar el propio slug como mensaje es otra forma de juego con aire de huevo de Pascua. Con los slugs personalizados se pueden crear enlaces como `tan.be/i-love-you` o `tan.be/happy-birthday`, que se usan de verdad para declaraciones y sorpresas de cumpleaños; en el subreddit r/relationships aparecen cada cierto tiempo historias de pedidas de mano hechas con una URL corta. Si el destino es una página preparada a mano, la sorpresa se despliega en el mismo instante de abrir el enlace. Técnicamente es sencillo, pero convertir el gesto cotidiano de hacer clic en la puesta en escena de una sorpresa es un tipo de ingenio muy propio de las URLs cortas.
Hasta los códigos de estado HTTP tienen su vena humorística. El código 418 "I'm a teapot" nació como broma en el RFC 2324, el "Hyper Text Coffee Pot Control Protocol" publicado en el April Fools de 1998, y algunos acortadores lo devuelven en lugar del habitual 404 cuando el slug no existe. Por su parte goo.gl, el acortador de Google, llegó a mostrar tras su cierre una cronología que repasaba su historia junto al aviso de fin del servicio: una forma elegante de convertir una despedida triste en un gesto de gratitud hacia los usuarios. Los acortadores parecen herramientas simples, pero detrás llevan el ingenio de sus desarrolladores y un amor sincero por la cultura de internet.