Al repasar la historia de la industria musical se descubre que unas cuantas URLs marcaron sus puntos de inflexión: `napster.com`, `myspace.com`, `soundcloud.com`, `open.spotify.com`. Estas direcciones cambiaron de raíz la manera de hacer música, de distribuirla y de escucharla.
En 1999, `napster.com` provocó un terremoto en la industria. Napster era un servicio P2P (entre pares) que permitía a los usuarios compartir archivos de música y llegó a reunir a 80 millones de usuarios en su apogeo. Su URL propagó por el mundo la idea de que "la música se puede compartir gratis" y sacudió desde los cimientos el modelo de negocio de un sector centrado en la venta de CDs. Fue clausurado en 2001 por infracción de los derechos de autor, pero la caja de Pandora que abrió ya no se pudo volver a cerrar.
La era de MySpace, de 2003 a 2008, fue aquella en la que una URL podía decidir la carrera de un artista. La dirección `myspace.com/nombre-del-artista` fue la primera plataforma desde la que un músico desconocido podía llegar a oyentes de todo el planeta. Arctic Monkeys pasó a la historia como el primer grupo que, tras dar a conocer sus canciones en MySpace, colocó su álbum de debut en el puesto 1 de las listas británicas sin contrato discográfico; Lily Allen, Calvin Harris y Adele también arrancaron su carrera musical desde una URL de MySpace. Para los músicos de entonces, aquella URL hacía las veces de tarjeta de visita, de maqueta y de único punto de contacto con los fans.
Spotify, aparecido en 2008, redefinió la URL musical. Una dirección como `open.spotify.com/track/xxxxx` son las señas de una canción compartidas por más de 600 millones de usuarios en todo el mundo. El enlace de Spotify se convirtió en el formato estándar para compartir música en las redes sociales: la conversación de "escucha esta canción, que te va a gustar" fue sustituida por el envío de una URL. Y cada diciembre, las URLs del Spotify Wrapped, el resumen anual de cada oyente, arrasan en las redes con cientos de millones de comparticiones.
Las URLs cortas son hoy una herramienta imprescindible del marketing musical. En cada lanzamiento, artistas y discográficas crean "smart links": 1 sola URL corta que agrupa los enlaces a Spotify, Apple Music, YouTube Music y las demás plataformas. Servicios como Linkfire o ToneDen ofrecen estos enlaces inteligentes especializados en música, capaces de redirigir automáticamente según la plataforma que utilice cada oyente. Los datos de clics de esos enlaces alimentan directamente la estrategia de marketing: en qué regiones hay más seguidores, desde qué red social llega más tráfico, a qué horas se concentran los clics. Los datos de clic de una URL sostienen las decisiones del negocio musical.