Una cookie es un pequeño dato de texto que un sitio web guarda en tu navegador. Se parece a la tarjeta de puntos de una tienda: igual que al enseñarla el dependiente sabe que ya has comprado allí antes, la cookie permite al sitio reconocer que "esta persona ya inició sesión aquí".
Las cookies cumplen 3 funciones principales. La primera es mantener la sesión iniciada: si después de entrar en una red social o en el correo puedes moverte de página en página sin que te expulse, es gracias a las cookies. La segunda es conservar el carrito de la compra: en una tienda online, los productos siguen en el carrito aunque te vayas a mirar otras páginas, porque una cookie los recuerda. La tercera es guardar las preferencias del sitio: el idioma elegido o el modo oscuro se aplican también en la visita siguiente.
Al mismo tiempo, las cookies están en el centro del debate sobre la privacidad. Mediante el mecanismo conocido como cookies de terceros, las empresas publicitarias rastrean qué sitios visitas y te muestran anuncios acordes con tus intereses. Con el RGPD de la UE y la ley japonesa de protección de datos personales reformada, el uso de cookies exige cada vez más el consentimiento previo del usuario.
Los servicios de URLs cortas también las aprovechan: al medir los usuarios únicos en la analítica de clics, la cookie permite distinguir cuántas veces ha pulsado la misma persona. Sin cookies, los 10 clics de una misma persona contarían como 10 personas distintas.
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